lunes, 19 de septiembre de 2011

Septiembre en la Sierra de Segura

















Foto: Javier Broncano
 
El sol afloja las riendas del dominio avasallador que ha ejercido durante los meses anteriores y permite que surja una especie de segunda primavera. Los ríos y arroyos siguen muy menguados de agua, pero las primeras lluvias traen frescores ya casi olvidados y el suelo, sediento, lo agradece haciendo emerger nuevas praderías. El calor, al tiempo que cede, rinde cuentas de su trabajo y exhibe sus sabrosos resultados: las uvas moradas o amarillas colgando de las parras que dan sombra en  las viejas cortijadas; los higos, combando las ramas de las higueras y perfumando su entorno; las moras, punteando las zarzas de rojo y negro; las granadas, rajadas de jugosa exuberancia. Las temperaturas son suaves, pero las chimeneas de los cortijos de las zonas altas, impacientes tras apenas dos meses de descanso, están ya pidiendo que se enciendan las primeras lumbres al caer la noche. 

El monte se va convirtiendo en una formidable despensa de frutos, ofrecidos con generosidad por arbustos y matorrales silvestres a las aves. Algunas de ellas aprovechan a fondo la situación, pues necesitan estar sobradas de reservas para emprender la migración hacia el sur. Se va apagando el rumor de los invertebrados, que hasta ahora ha sido incesante, pero deja su lugar, en el ocaso, a otro sonido de más enjundia: el de la berrea.

Es momento de esplendor culinario, pues los hortales entregan su cosecha a quienes los han trabajado con paciencia y saber hacer: tomates, pimientos, orondas cebollas, abundantes patatas, habichuelillas verdes y morunas... Productos que, frescos o en conserva, serán la base de la cocina tradicional segureña, junto a la harina, el aceite de oliva y el cordero.

Javier Broncano - Joaquín Gómez 

lunes, 12 de septiembre de 2011

El Nacimiento del Segura se desvaloriza bajo la artificiosidad

El Nacimiento del Segura, también. Como El Yelmo, este otro lugar de profundo simbolismo para la Sierra de Segura, ha sido tratado con muy poco respeto. Esta vez ha sido la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), tal vez el organismo público que debería mirar con más cariño el río al que se debe.

La reciente intervención de la CHS en el paraje del Nacimiento de cara a facilitar su uso público ha tenido muchos puntos positivos (bancos, mesas, árboles, aparcamiento, enmascaramiento de contenedores, etc.), pero ha tenidos otros muy penosos que se suman a otros anteriores de otros organismos, haciendo que el conjunto resulte sobrecargado y absurdamente artificioso. Por ejemplo:


Resulta patético el plástico de colores chillones que se ha utilizado en el parque infantil, cuando en el mercado de mobiliario urbano abundan los productos que se integran mucho mejor en entornos naturales.



Por si no quedaba claro que estamos en un área recreativa, la CHS ha colocado una señal pegada a otra de la Consejería de Medio Ambiente que dice lo mismo. Además esta señal no se atiene a la normativa de señalización en Espacios Naturales Protegidos de Andalucía.  Es sólo un ejemplo de la absurda proliferación de señales. Al fondo se ve el inevitable panel de propaganda institucional sobre la inversión realizada. Este panel no sólo tiene unas dimensiones cósmicas para el lugar donde está, sino que, para que nos enteremos bien de lo que publicita...


…¡han puesto dos! Oiga, las personas vamos al Nacimiento para disfrutar del agua, del aire, del paisaje, no para tragarnos anuncios de venta de motos. Resulta irónica la última linea del panel ("una manera de hacer Europa"). Estas cosas en Europa se cuidan mucho más.


El aspecto que presenta esta intervención de prevención de la erosión, a los pocos meses de hacerla, no necesita comentario.

En fin, la cantidad de paneles y señales de todo tipo que adornan el Nacimiento supera ya la capacidad de absorber información de las mentes más dotadas, aunque si alguien se toma la molestia de mirar con detalle notará que los mensajes son bastante redundantes. No queda organismo público o institución que no haya dejado su huella en el Nacimiento para la posteridad (por haber, hay hasta un panel firmado por una entidad administrativa que había dejado de existir varias décadas antes de que dicho panel se colocara. Ahora que la cartelería es la que protagoniza el paraje, propongo el juego de encontrarlo).

Lo que debería resaltar en Fuente Segura es el Nacimiento, y toda intervención para el uso público debe estar supeditada a ese fin. En la actualidad, sin embargo, la presencia de elementos artificiales es tan abrumadora que la poza parece haber pasado a segundo plano.

"Me gustas cuando callas, porque estás como ausente". Este inolvidable verso de Pablo Neruda se lo dedicarían hoy con arrobo a la Consejería de Medio Ambiente los organismos públicos y grandes empresas de telecomunicaciones que han campado a sus anchas por el Nacimiento del Segura y El Yelmo, que tal vez son los dos puntos de la geografía segureña más presentes en el imaginario colectivo como hitos de nuestro paisaje.

El verso que sigue al anterior en el poema de Neruda también viene al caso, aunque esta vez se lo podrían dedicar a la amada Consejería los que se afanan porque este tipo de intervenciones se hagan con algo más de miramiento:  …”y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca".
Fotos: Javier Broncano

lunes, 5 de septiembre de 2011

La madre de todas las batallas contra el urbanismo asalvajado en Andalucía - Tú también puedes meterle el bulldozer al Algarrobico

 












Hoy, el corazón de este blog y de su autor están en Almería, con los voluntarios de Greenpeace ocupando El Algarrobico. Muchos de los que frecuentais Segura en Verde habeis estado en ese lugar y todos conoceis lo que pasa allí desde hace demasiados años. Así que es tontería enrrollarse con argumentaciones. Solo queda decir que El Algarrobico es el símbolo número uno de la lucha para que lo que queda de la costa mediterránea de este país se desarrolle, no ya de manera sostenible, sino simplemente con una miaja de sesera.

El Algarrobico tiene todas las sentencias en contra, pero ahí sigue, como un ídolo de la locura del ladrillo en medio de un país postrado tras décadas de adoración a la especulación urbanística. La Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente no derriban el ídolo. Pero lo vamos a hacer los ciudadanos, claro. Ciudadanos como esos radicales con monos de trabajo que ahora mismo están instalados en las entrañas del ídolo. Con el apoyo de gente común, como tú y como yo, que podemos echarles una mano ciberactuando con Greenpeace.

Hoy, El Algarrobico está más cerca de volver a ser lo que fue. Gracias a Greenpeace y a tantos otros por demostrar que este país sigue vivo.

martes, 30 de agosto de 2011

Librería Cobo, de Orcera - La librería serrana

















Antonio Cobo, de la Librería Cobo

Los hay buenos, malos y regulares, como en todas partes. Los libros de temática serrana no tienen ganado el pequeño cielo de los frikis segureños por el mero hecho de tratar de esta comarca o inspirarse en ella. Pero es tan poco frecuente que alguien se ocupe de escribir sobre estas perdidas sierras que, al menos para mí, rara es la obra que no aporte algo y que no merezca venirse a casa. Algunas sólo las he hojeado y otras las he devorado, pero les tengo cariño a todas porque cada una supone el esfuerzo de alguien con quien comparto una pasión.

Por suerte, hay un lugar de referencia para los que nos gustan estos libros. Es la librería Cobo, de Orcera. Antonio, su dueño, lleva años de constancia en el afán de poner esas obras a disposición del público. Tiene mérito, porque ese público es más que reducido y porque casi siempre se trata de libros con tiradas cortas y publicados por editoriales pequeñas, incluso a veces autoeditadas por los propios autores. Así que hay que agradecer a Antonio un empeño que, sin duda, va más allá de lo comercial. Y más en estos tiempos, cuando -por suerte- la tecnología y el mercado global ponen tantos libros al alcance de nuestro ratón, pero a riesgo de hacernos olvidar que ciertos tesoros sólo los podemos encontrar en la pequeña librería de siempre.

Ahora, además, la librería Cobo tiene su propia web. Lo pone fácil.¡Enhorabuena!

miércoles, 24 de agosto de 2011

El Maguillo en diario Ideal - Un buen artículo con un titular lamentable


















Alberca seca en El Maguillo, Beas de Segura - Foto: diario Ideal

Diario Ideal se ha hecho eco del conflicto de El Maguillo en un artículo que podéis ver aquí. Entre otras cosas, recoge las conclusiones del equipo de expertos de la universidad Pablo de Olavide de Sevilla que estudiaron el sondeo: «la extracción de los recursos hídricos subterráneos por los sondeos de Maguillo originará una merma del caudal drenado por los acuíferos... La generalización de concesiones de agua subterránea para riego, en una comarca con elevada demanda para la olivicultura, supondría una profunda alteración del régimen hídrico de los cauces permanentes de la cabecera del Guadalquivir y, en consecuencia, un grave impacto en los hábitats fluviales asociados al Guadalquivir».

Merece la pena leer el artículo, aunque es de lamentar su titular: "Denuncian que nuevos sondeos en Cazorla están secando manantiales". Una vez más, se ubica en Cazorla lo que está en Segura. Un viejo asunto que no acaba de entrar en las redacciones de algunos medios de comunicación. Se puede entender que la economía de palabras a la que obliga todo buen titular invite a resumir "Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas". Pero en el caso de este artículo simplemente se debería haber puesto la palabra Segura en lugar de Cazorla. Diario Ideal se hubiera ahorrado dos cosas: molestar a una comarca entera... y una letra en un titular.

viernes, 19 de agosto de 2011

El ex-coordinador técnico cuestiona la actuación de la Fundación Gypaetus tras el envenenamiento de dos quebrantahuesos





 










El parón que ha sufrido la reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía sigue doliendo y generando debate. A comienzos de agosto recibí una carta de José Eugenio Gutiérrez Ureña, que fue coordinador técnico de la Fundación Gypaetus hasta la conocida oleada masiva de despidos, de la que él también fue víctima. Con su autorización, la reproduzco íntegra. Pido disculpas por el retraso en hacerlo, que se ha debido, no ya a mi lejanía física de la Sierra durante las últimas semanas, sino a la terapéutica distancia mental que me he impuesto durante las mismas hacia todo lo relacionado con la comarca y sus asuntos. 

En su carta, José Eugenio cuestiona las actuaciones y explicaciones de la Fundación Gypaetus tras el envenamiento de dos quebrantahuesos en Castril. Hay que leer sus argumentos con el respeto que se merece alguien que está cualificado como pocos para hablar de los problemas que sufre la Fundación Gypaetus y la reintroducción del quebrantahuesos. Y lo está por experiencia, por conocimiento y por implicación profesional y personal. 

En este blog se está desarrollando parte del imprescindible debate público sobre la crisis de la reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía. Agradezco su participación a todos los que han colaborado hasta el momento en dicho debate y reitero que este espacio de comunicación sigue abierto a todas las opiniones y aportaciones, sin excepción.

José Eugenio, gracias por tu contribución al debate. No soy quién para opinar sobre tu carta... salvo en lo que se refiere al primer párrafo. Ese lo entendemos todos, tengamos o no relación con la reintroducción del quebranta. La manera en que los serranos diagnostican algunos problemas es a veces demasiado drástica, pero tienen sobradas razones pasadas y presentes para analizar las situaciones en términos de las "agarraeras" que tiene cada cual y el movimiento de "los cuartos", como tú dices. He visto y veo esa actitud de resignación en casos mucho más sangrantes que el que aquí nos ocupa, y siempre me ha sublevado la pasividad que suele implicar. Pero al cabo de tantos años en esta Sierra, entiendo que esa manera de "sentenciar" las situaciones -como bien tú expresas- es su forma de vacunarse contra la melancolía de la decepción colectiva. Y hoy, hasta pienso que no es mal punto de partida para superarla.

A continuación, la carta de José Eugenio.

Torredonjimeno, 30 de julio de 2011

Gracias Javier por tu interés por este tema, felicidades por el éxito de tu blog y enhorabuena por el seguimiento que tiene en la Sierra. Estuve el fin de semana pasado en Pontones y algunos de sus comentarios, entre ronda de tragos largos, animaron la conservación hasta altas horas de la noche. A veces la solución o, al menos, el entendimiento de los problemas de la sierra surgen antes de estas conversaciones que de otras que algunos mantienen “al más alto nivel”. Sobre el quebrantahuesos, a mí me quedó la impresión de que en la Sierra no quedan muchos interrogantes. La foto de Pontones sigue en el bar “El Cortijo” y estará para siempre en el recuerdo de muchos. Pero lo del buitre es un tema zanjado. Cuando se enteraron de los despidos, se indignaron y juntaron firmas, pero en el fondo piensan que nos equivocamos al plantarle cara a alguien con buena “agarraera”. Después se enteraron por la maestra de la escuela -ya no hacía falta que los niños fueran a la suelta- de que este año no se iban a soltar quebrantahuesos. Pensaron: ya se les han terminado los cuartos, ya no quieren seguir con esto, qué lástima, cuánto trabajo desperdiciado. Ante la falta de razones, los serranos sentencian y casi siempre aciertan. Desde su clarividencia se resignan y no se marean ni torturan en el análisis. A los serranos se la han jugado muchas veces y así se defienden y juegan ellos con la vida. Aun así, el tema les produce mucha tristeza y desde luego, no creen que todo vaya “mejor que nunca”.
Creo que todo el que haya seguido este blog se habrá hecho una idea de lo que ha ocurrido en la Fundación Gypaetus. En mi opinión, sólo una palabra basta para calificar lo sucedido: sinrazón. Una sinrazón que deja herida, y aunque la mía cicatriza bien, todavía pica con el aire de la sierra. Seis años y medio trabajando para Gypaetus, casi cuatro como coordinador técnico me han enseñado a ver la sierra con otra perspectiva, a conocer mejor a su gente. Mi última visita a la Sierra de Segura me hizo echar de menos mi anterior trabajo y el cariño desinteresado de los pontoneros me reafirmó que nuestra forma de hacer las cosas había calado. Tuve de nuevo la absoluta certeza de que íbamos por buen camino, de que estábamos logrando algo grande en conservación.

Agosto en la Sierra de Segura


"Eclosionan los huevos de las lagartijas, como la colilarga (la más abundante) y la de Valverde (la más escasa), y a últimos de mes, hace la ibérica su segunda puesta. Todas ellas reducen su actividad en las horas de mayor insolación y solo se dejan ver a primeras horas de la mañana y últimas de la tarde. También nacen los pequeños lagartos ocelados en los agujeros  que la hembra excavó para poner sus huevos, así como varias especies de culebras, como la bastarda, la de escalera o la de agua. Todas ellas cambian también en verano su período de actividad: la primera está activa por la mañana temprano, y las otras dos, aunque son diurnas, cuando aprieta el calor se vuelven crepusculares. En cuanto a los sapos, se defienden del calor metiéndose bajo las piedras o incluso enterrándose para encontrar el alivio de la tierra húmeda.

Apenas se escuchan cantos de aves, salvo a primeras horas de la mañana. Las migratorias africanas, como golondrinas, vencejos y abejarucos, empiezan a formar bandos que se preparan para dejarnos hasta el próximo año. No hay actividad en los nidos de las aves, salvo raras excepciones. Una de estas es la lechuza, cuyo calendario reproductor es muy amplio y el desarrollo de los pollos bastante lento, por lo que en agosto aún pueden estar en el nido, mostrando su raro aspecto de bola informe de plumón blanco o amarillento en la que se dibuja el disco facial de forma acorazonada. En la buitrera, el pollo se atreve con sus primeros vuelos en busca de carroñas. Parece ahora algo torpe, pero en menos de tres meses se habrá convertido en un insuperable planeador.

Nacen las crías de varias especies de murciélago, que son recibidas por la madre en una especie de "delantal" de piel, y permanecerán agarradas a ella hasta que sean capaces de volar. Pero el calor sigue imponiendo un ritmo más que pausado en la vida de casi todos los demás mamíferos. Para ciervos, cabras monteses, gamos y muflones, es tiempo de sesteo e indolencia durante las horas centrales del día, y de tranquila actividad durante la noche y el amanecer. Las hembras, en grupo, controlan sin demasiados sobresaltos a sus recentales."

Javier Broncano y Joaquín Gómez 

domingo, 17 de julio de 2011

Se secan las fuentes de El Maguillo - La captación para riego agrícola es una bomba de relojería

La captación para riego de olivar de El Maguillo (Beas de Segura) ya ha comenzado a tener las consecuencias que preveía el estudio hidrogeológico independiente encargado por los afectados: se están secando las fuentes. Lo sabe la junta directiva de la comunidad de regantes, lo sabe el alcalde, lo sabe la Consejería de Medio Ambiente, lo saben los afectados, lo sabe todo el mundo. Pero no pasa nada.

La captación de El Maguillo, sobre la que tienen puestos sus ojos el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, es un caso de libro de insostenibilidad en el uso del agua: se impacta gravemente en ecosistemas frágiles de montaña en un Parque Natural en beneficio de unos cuantos regantes que, a la postre, no harán más que repetir un modelo que todo el mundo dice de boquilla que está agotado, es decir, engordar el invendible tsunami de aceite que cada año produce la provincia de Jaén. Apostar por la cantidad. Un clásico.

La captación de El Maguillo es una bomba de relojería. No para los ecosistemas afectados, cuya degradación ya no es cosa del futuro, sino puro presente. Es una bomba de relojería para la propia comunidad de regantes. Lo que están haciendo es tan fuerte, que antes o después les van a cortar el grifo. En vez de huir hacia adelante y seguir cogiendo agua -impasible el ademán-, deberían preparar un repliegue ordenado para que el probable fracaso de la captación tenga el menor impacto posible en sus bolsillos.

Ahora, lo que toca es que la Consejería de Medio Ambiente, de la que dependen tanto la Agencia Andaluza del Agua como la gestión del Parque Natural, se sitúe donde debe y suspenda de inmediato la concesión de El Maguillo. Toda dilación, maniobra, conchabeo y demás no harán más que complicar las cosas y hacer que esta lamentable historia tenga un final más traumático para los propios regantes.

miércoles, 13 de julio de 2011

Dimito de la Junta Rectora del Parque Natural

Durante bastantes años he representado a Ecologistas en Acción en la Junta Rectora del Parque Natural. Hubo tiempos en los que uno tenía la gratificante sensación de que era útil estar en ese órgano de participación, a pesar de que no se conseguían muchas de las cosas que se pretendían. Hoy en día, ni siquiera se obtiene contestación cuando uno solicita información por escrito. Por eso, ayer envié la siguiente carta al presidente de la Junta:

Sr. Presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas:
 Con fecha 8 de febrero de 2011 envié seis escritos a la Directora-Conservadora del Parque Natural, por correo certificado con acuse de recibo. A pesar de que algunos de ellos solicitaban información por escrito por parte de la Consejería de Medio Ambiente, cinco meses después no he recibido contestación alguna ni indicación de que en algún momento llegue a recibirla.
Entiendo esta radical negativa a facilitar información por parte de la Consejería de Medio Ambiente como una dificultad insalvable para ejercer la más básica participación democrática a través de la Junta Rectora del Parque Natural. En consecuencia, le comunico mi decisión de dejar de pertenecer a la misma.

Un cordial saludo.

Entre los escritos referidos, hay dos que me parecen especialmente significativos y que me gustaría que conocierais.

La primera petición se refiere a los residuos forestales que durante bastantes años han estado abandonados en la finca de Las Herrerías. Quienes eludieron su obligación de retirarlos, se ahorraron un buen dinero en jornales. Es decir, que en lugar de crear empleo, crearon peligro de incendio. La penúltima delegada provincial de la Consejería de Medio Ambiente dijo públicamente en la Junta Rectora que se me facilitaría información sobre los expedientes que pudieran abrirse. Hace ya casi seis años y desde entonces ha sido imposible obtener dicha información. Solo cabe presumir que el delito quedó impune.

 La segunda petición era para conocer con exactitud en qué términos ha dado cumplimiento el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía a la petición unánime de la Junta Rectora para pedir el cese de los peligrosos vuelos militares que continúan produciéndose sobre nuestra comarca y que causaron un incendio forestal en septiembre de 2009. La negativa a dar a conocer el escrito de la Junta de Andalucía hace pensar que, realmente, no ha habido escrito alguno al Ministerio de Defensa, a pesar de las encendidas declaraciones del consejero de Medio Ambiente el mismo día de los hechos en el sentido de que se pedirían responsabilidades a dicho Ministerio.

El mensaje que la Consejería de Medio Ambiente envía con sus negativas a dar la información que se le pide es muy claro: "En este Parque Natural, cuando las preguntas son molestas, da igual echar los escritos al buzón de correos que al contenedor azul más próximo".

Mensaje recibido. No es cosa de seguir perdiendo el tiempo ni de gastar un papel cuyo único destino -espero- es el reciclaje. Al fin y al cabo, quienes van a tener que reciclarse son los que no captan que en este país hay mar de fondo a favor de que, de verdad, se considere a la ciudadanía como tal. Y como ciudadano seguiré en la brecha luchando por esta Sierra. Me siento a gusto en ella, es puro egoísmo.

viernes, 1 de julio de 2011

El Yelmo, el gigante derrotado de la Sierra de Segura













































Cumbre el El Yelmo - Fotos: Javier Broncano

Cuando llegué para habitar en esta Sierra, subir al Yelmo andando de vez en cuando era un rito, un peregrinaje. El Yelmo es un lugar gozoso por las panorámicas que se disfrutan y porque es todo un símbolo de la Sierra de Segura. Desde hace algunos años, sin embargo, el Yelmo ha pasado a ocupar el último lugar en la lista de cumbres serranas a las que a uno le puede apetecer subir.  Y es que la sensación que se tiene arriba es agridulce: El Yelmo es buen sitio para mirar, pero mal sitio para estar.

No lo digo, por supuesto, porque se haya convertido en un lugar frecuentado por los amantes del vuelo libre, para quienes se  dispusieron un par de despegues y se asfaltó el acceso hasta la cumbre. La promoción de este deporte en la comarca ha sido un acierto que nunca agradeceremos bastante a quienes fueron sus pioneros. Tampoco me parece mal que el Yelmo haya sido el lugar escogido para instalar numerosos repetidores de telecomunicaciones. Es evidente que en algún sitio tienen que estar, y seguramente el Yelmo es el más adecuado desde el punto de vista técnico.

El problema es cómo se ha desarrollado el pequeño “complejo de telecomunicaciones” del Yelmo. Sólo hay una palabra para describirlo: caos. Simplemente, cada empresa ha llegado y ha montado su instalación en el lugar y de la manera que le ha parecido oportuno. No se han molestado lo más mínimo en tomar medidas que atenúen su impacto ambiental. Ni nadie parece habérselo exigido, a pesar de estar en un Parque Natural y de que El Yelmo es un monte público propiedad de la Junta de Andalucía.

Estas infraestructuras resultan inevitablemente agresivas, pero se puede, como mínimo:
-          ordenar su emplazamiento
-          enmascarar algunas de sus instalaciones
-          suprimir el ruido y el olor a gasoil de los generadores de energía

Además, en El Yelmo se debe derribar alguna edificación en desuso y hacer diversas actuaciones de limpieza y adecuación de las instalaciones al entorno, dentro de lo posible.

Sería absurdo pretender que El Yelmo vuelva a ser lo que fue, pero sí es exigible que se le tenga un respeto. Al Yelmo hay que devolverle su dignidad como montaña en lugar de considerarlo simplemente como una plataforma de comunicaciones y  un lugar que proporciona ingresos turísticos durante los días que dura el Festival Internacional del Aire.

Aún con repetidores, despegues y asfalto, El Yelmo debe seguir siendo, como siempre, ese lugar adonde uno conduce con orgullo a sus amigos y, sobre todo, uno de los signos de identidad más compartidos por los serranosegureños. Sí, la montaña a la que Don Francisco de Quevedo dedicara su poema "El Yelmo de la Sierra de Segura (Monte muy alto al Austro)", cuyas primeras estrofas decían:

O sea que olvidado,
o incrédulo del caso sucedido,
o mal escarmentado,
¡Oh peñasco atrevido!

Llevas a las estrellas frente osada

de ceño y de carámbanos armada;
debajo de tí truena,
que respeta tus cumbres el verano,
y allá en tus faldas suena
lluvioso y tierno caño;
y donde eres al cielo cama dura,
das a Guadalquivir cuna en Segura.

Por de más alto vuelo

te codiciara el águila gloriosa,
pues arrimado al cielo,
lo que no pudo él osa.
Sobre Olimpo nos muestras por momentos 
las determinaciones de los vientos.
(...)

















Monumento a Jorge Manrique en Segura de la Sierra con El Yelmo al fondo
Foto:  Antonio Somoza