Dos de las fotos, hechas en junio de este año, muestran el estado de abandono de la Colección de Flora de La Peña el Olivar. Fotos: Javier Broncano
La Colección de Flora Autóctona de La Peña del Olivar es un pequeño jardín botánico situado en el Área Recreativa del mismo nombre y propiedad de la Consejería de Medio Ambiente. Su estado es, desde hace algunos años, lamentable.
La vegetación crece sin control, algunos elementos de mobiliario están rotos o en mal estado y en algún punto hasta hay peligro de caída tras la erosión causada por las fuertes lluvias del invierno pasado. Las plantas que forman la colección no están bien mantenidas y los elementos informativos son pocos y difícilmente visibles. No hay elementos interpretativos que permitan conocer un poco nuestra flora y aprovechar la visita. Ni siquiera hay un horario claro de apertura. Todo ello a pesar de que el lugar, aunque pequeño, reúne mejores condiciones de suelo, clima, agua y sombra que el Jardín Botánico de Torre del Vinagre, que sí está cuidado y bien aprovechado.
Las posibilidades de la Colección de La Peña son grandes en los ámbitos del turismo y la educación ambiental, pero está casi echada a perder. Los amantes de la botánica de diversos lugares de España que se acercan a ella se asombran de la cantidad de especies que se pueden observar en poco espacio y de la excepcionalidad de algunas de ellas – como Euonimus latifolius- pero se llevan las manos a la cabeza cuando comprueban el abandono que sufre.
Está bien poner en marcha cosa nuevas, pero a veces es más eficaz poner en valor lo que se tiene, sobre todo cuando los recursos presupuestarios escasean. El Parque Natural, y en particular la zona de Siles, saldrían muy beneficiados si la Colección de Flora Autóctona de La Peña del Olivar recibiese un mantenimiento profesional, se la dotase de elementos informativos de calidad, se la publicitase adecuadamente y se organizasen en ella actividades educativas para escolares, para la población de la comarca, para los visitantes e incluso para aficionados y especialistas botánicos. Dejaría de ser un lugar deprimente y se convertiría en un recurso de calidad de los que la Sierra de Segura anda tan escasa.




